Hoy la puerta está abierta, por nuestro trabajo, por el legado que heredamos, por la conciencia revolucionaria de nuestros precursores. En los hitos que marcan los senderos de la Patria está la victoria, los fracasos y los mártires de la Rebelión de los Estancos y las Alcabalas, los innumerables levantamientos indígenas para liberar nuestra tierra conquistada y humillada. Y está el Simón Bolívar luminoso, y están las Manuelas incitando a la insurrección, Espejo duende emancipador, y Rumiñahui incendiando a Quito con sueños insepultos, y el Viejo Eloy más vigoroso que nunca.
Ellos están ahora, junto a las amas de casa, los obreros y trabajadores, los funcionarios públicos, los estudiantes, los migrantes, los campesinos, los intelectuales y todos y todas las ciudadanas y ciudadanos, con la alegría fecunda de cumplir con su deber.
Porque la Patria y la Provincia de Pichincha no son espacios vacios, sino lugares que sus hijas e hijos, los sufren, aman y construyen cotidianamente. Por ello, nuestra vocación es un acto de amor, práctico, concreto, con el coraje de cuestionar la explotación del hombre por el hombre, y de éste a la naturaleza, de fundar la igualdad entre hermanos y hermanas, de hacer de los derechos del pueblo y los ciudadanos el principio conformador de la nueva política.
Por ello, ahora nuevamente los convoco a participar en democracia. En esta hora crucial, ha llegado el momento de aunar nuestros esfuerzos por Pichincha, por la provincia de todos. Pichinchanos las importantes conquistas que hemos acumulado deben afianzarse, crecer y materializarse, sino corren el riesgo de estancarse y retroceder. La impronta más invaluable de la Revolución Ciudadana son ustedes, en sus manos está el futuro de Pichincha.

